Inédito

Me miro
y no reconozco
mis pies,
estoy tumbado,
y de repente,
esos pies,
no son los míos.

Están torcidos,
los dedos
más pequeños
se han curvado,
y los demás,
se han endurecido.

Se ven dormidos,
están quietos,
parecen haber caminado
mucho antes de estarlo,
pero en ningún caso,
parece que hayan dado
todos mis pasos.

Enrique Urbano.