Eso es

Échale migas al pan
que todos se van
y yo aún no he vuelto
de mi tísico vaciar,
de mi desbordado
y jacto empacharme
de aires y espacios
que no sé dónde poner
en este volcán y pus
perfumado de lactante
ácido y ya senil.

Es el virar venoso,
apresurado lento,
de mi sedado rojo elixir
del sudor barbitúrico
del deshinchado
respirar entre llantos,
ese hueco entre esperas,
ese amago de huir,
un pellizco al invierno
del hombre suicidio.

Necesito encontrarme,
amigos diablos,
necesito saber
al menos a veces
si es verdad
que alguna otra vez
fuimos gente.
Enrique Urbano.

Uno

Estoy casado
a esta habitación de mal,
a la rutina reptaria de abandonarme,
de conformar el intuir
del estertor maduro
de la fruta en el árbol;
el aire que a noches
pesa tanto aquí,
como vaho estrecho
y abiertamente selvático.

Pero como hay vida microscópica
negra en las esquinas,
hay cuatro estaciones
en una caja oscura.

Grito desde el pánico hondo
del dado zarandeado,
al ruido sordo
que me oye,
al girar apostólico
de alrededor de mi caja.

Solamente hay una cosa más,
pero no hay nada más,
no hay más esquinas,
no hay más caja.

– Enrique Urbano​.