Quitamiedos

La luz de una farola torcida
te enfoca
alejándote de ti
mientras se acerca
a ese tuyo destripado
de animal seco
que se ha hecho mancha
en el asfalto.
La bestia
con los ojos
sin párpados
encendidos,
es un hojaldre
que te ha postrado
andando sobre ti
hasta el gentío
callado del pueblo
recto de los arcenes.
Te ha aplastado
la ubre de la urbe,
te ha dado en la cara
toda la ciudadanía ancha
y los edificios largos
y de pie
que son trenes.
Te ha matado
la vida que has dado,
en una tierra
que no es tierra,
y en esa sola vez
en la que la muerte
es una de esas otras
muchas veces.

Enrique Urbano.

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