17 de febrero

Los niños son tan inteligentes
que siempre están equivocados,
a los globos con forma
de coche o de princesa,
se les va una tuerca
y salen persiguiendo a las nubes,
la arena es de peluche,
y los días no tienen tiempo.

Pero las criaturas gobiernan
la verdadera penitencia de los mayores,
la adquisición y pérdida,
siempre adolescente de la juventud,
tributa inquisitivamente
en el tipo de morir más viejo.
Y no hay más legislación,
juicio y valor que los estamentos
intuitivos del pie zi-za-zú,
las santas tablas esculpidas
al mejor de tres.
En realidad el puente frágil y verde que hay
desde aquí hasta ese otro mundo,
la razón y círculo de toda respuesta,
es ese poder oculto que tiene el papel
para poder comerse a la piedra.

– Enrique Urbano.

Sin nombre

Qué le diría a todo cuánto
parece soplar y gritar
desde el grávido gobierno
de las paredes.

Que a veces,
una almohada
que a aplausos breves
ha sido acolchada,
y tendido sobre la cama
en el ensayo triunfal
y en solitud
de la cómoda
apariencia recta
de un ataúd;
puede ser,
no otro,
sino ese telescopio
que vuelva a intentar
todas las galaxias
que orbitan
alrededor del Sol
que es la lámpara.

– Enrique Urbano.