Pequeña Vida

¿Te has parado a pensar
en los gnomos 
de barbas azules,
que corretean 
desnudos las nubes
solo por costumbre?

Si te has fijado,
cuando se enfadan,
llueve azúcar glass
al punto de nieve
de tus pasteles.

Cree con ellos la gente,
que el ámbar impar
de los abetos,
y de los semáforos,
es la aceleración necesaria
del alma huyendo del diablo.

Y no digo yo, pobre de mi,
que sean infelices,
pero mira las lombrices;
¿vas a negarme
que andar por la vida
sin ojos,
no sirve de cultivo
al letargo
de morirse poco a poco?

El estrés de vivir por vivir,
o este yo sin yo,
que se limita a sentir
por vivido todo lo vivido,
ha llegado a entender por fin,
que hay vida que vive muerta.

Luego, dices que te sorprendo,
cuando hablo del nido
de luciérnagas 
que llevas en el pelo.

Enrique Urbano.

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3 pensamientos en “Pequeña Vida

  1. Me marcho con una sonrisa, pensando en esas carreras entre nubes de algodón y esas luciérnagas que seguro te alumbran el camino.
    Genial, como siempre. Felicitaciones poeta.
    Bsos

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