Requiem al vivo

La tristeza desespera

el aire del que espera,

y espera,

componiendo elegías

del momento en el que llegue,

y cuando llegue el momento,

habrá esperado hasta la desesperación

de abandonar la cita,

justo en el instante 

en el que llega la ansiada espera.

 

Y a ti, 

que ahora lees recordando

la tristeza de tu espera satírica

afligida por el tiempo;

no esperes,

ni te marches de la calle

o la casa esperando,

ni camines entre la gente

cual hilo de algodón blanco

tejido a gruñidos de moqueo.

 

La tristeza no debe ser el desamor,

sino diagnosticarse la patología

del amor al morir esperando.

 

Quien espera, desespera,

y entristece gramo a gramo

creyendo que vendrá;

pero, en realidad, 

no es consciente todavía

ni siquiera de quién llegará.

Enrique Urbano.