Naufragüs. Que ha padecido la ruina de la embarcación sobre lo navegable.

Volver, sin volver a nacer,

es un tiempo derrochado

en marcharse para no volver.

No podemos marcharnos

porque estamos aquí,

porque nuestras cosas,

están dónde las dejamos.

 

Y huir, cual presa

ya apresada por el pánico,

supone admitir

haber perdido la vida

justo antes de huir

¿Cómo vamos a marcharnos

del lugar al que hemos llegado?

 

Es como si el escapista

quisiera desvelar su escape,

o conceder el prestido al duplicado,

encerrando sus ojos en el foso

consintiendo que la hechicería

acabe reduciéndose en él,

fingiendo ser él.

 

Pues marcharse, es andar

lo andado, 

pero con el viento y la sombra

al revés, 

y los guijarros,

mirando hacia otro lado

¿Marcharnos?

 

¿Cómo vamos a marcharnos

si todavía no nos hemos encontrado

Enrique Urbano.
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4 pensamientos en “Naufragüs. Que ha padecido la ruina de la embarcación sobre lo navegable.

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