Testamento

Un poema de idioma salvaje,

que a la tierra canta

con la carne abierta.

*

Sus versos que son como piedras,

que caen sobre el pecho

de mujeres en guerra.

*

Un poema de versos

descalzos en la orilla,

una orilla en puerto de nadie,

de todos o cualquiera,

un grito que recita el mar.

*

¡Ay! si yo fuera el mar…

*

La hermana lluvia en los ojos,

el tronido mal de mis enojos

que desgarra velas

y aguarda marineros

a los que emborrachar.

*

El balbuceo de las caracolas

golpeándome el vientre,

la escarcha de las rocas

convidándome con sal,

pan, vino y sábanas calientes.

*

Las olas que de mis manos

vienen y van,

el profundo latido de este corazón

sumergido,

mi planeta hecho universo

submarino.

*

Arrojadme allí, amigos.

Enrique Urbano.
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