El Vino

La culpa por la que brindo

es mi flaqueza más íntima,

mi debilidad hecha fruto,

la libertad que más he bebido.

 

Caldo de la parte legítima

que el arte concediera

al que un día lo tuvo,

y al siguiente lo perdiera.

 

Eres suerte para el ebrio

que vive más allá del Sol,

y eres pena hecha desazón

para el pan, el embustero.

 

Eres vientre de la sangre roja,

derramada sobre la última hora,

justo antes de ser divinos,

que tienen todos los hombres.

 

Y eres padre y delirio,

miedo en la cama,

eres la madrugada

de las obligaciones.

 

Tanto que sin ti jamás olvidaría,

la poesía que contigo escribía.

Enrique Urbano.

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