Patio interior

Hay poemas, que en cuatro versos,

lejos de tristes romanceros,

son más bellos que el amor

que Bécquer sentía por los besos.

Hay poemas que se escriben

cuando no mira nadie,

y poemas que nacen

como nace la primavera.

Sin que nadie la espere,

sin que nadie la aguarde.

Mi última borrachera,

una entre tantas,

la pasé con un poeta.

Le invité a la primera cerveza.

No sé si mi métrica,

a ti, que te acompaña el aroma a cohiba,

rimará como los poemas rimaban,

pero es tan prematura

como el sombrero blanco

que le has robado a la Luna.

Hay poemas que no se escriben,

que te los dicta Darío,

en la misma forma y sentido,

que lo haría la literatura.

Enrique Urbano

Anuncios

Estreno

Copa de vino en mano,

con el rosso a contraluz

brindar por lo brindado.

Suerte que estabas tú,

 libertino compañero,

de los demás, ni el que sirve,

conseguirá ser libre.

Y por tu boca, el que escribe,

pide que jamás se le olviden,

ni los delirios alcanzados

ni las tumbas atrás cavadas.

Recordar lo innominado,

su vientre, su pecho,

y su cintura,

cual si fueran un océano

durmiendo en su regazo.

Hoy quiero confesar

que el mundo a tu lado

tuvo tanto de agigantado,

que de mil noches llenas de miel,

no olvido ninguna

de las que contigo he despertado.

Si pudiera volver,

vendería mi alma al bandido

que pudiera asegurarme al día,

diecinueve copas de su mejor vino.

Me arrancaría la inocencia,

dedicando mis manos vacías,

a robarle horas a la primavera

mientras me emborracho con ella.

Colgado en una farola,

echo al suelo la máscara,

y canto a los cantares

para que me oiga nadie,

hoy actúa mi comparsa.

Enrique Urbano