Problema de entendederas

Entiendo y reniego de los entendidos,

aquéllos enterados que entienden,

tenedores de lo que han perdido

y faltos de lo que han hallado.

Pero no entiendo a los entendedores

que presos de una virtud lúgubre,

sucumben a las horas y obras

de cuantiosos entendidos ineptos;

pobres traidores. 

Entiendo, y por eso me desentiendo,

de todo aquello que debo entender

me seduce más el entendimiento

de cuanto no entenderán jamás los demás.

Cuando llegue la hora,

no osen despertarme.

Les entiendo.

Pero entiéndanme.

Enrique Urbano

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